El viernes 9 de mayo los vendedores esperaban ser reprimidos por la policía, pero esta fue retirada por la fiscal de turno. Los inspectores municipales serán los encargados de hacer cumplir la ordenanza que prohíbe la actividad.
La puja entre vendedores ambulantes y la comuna capitalina entró en una zona oscura porque momentáneamente se ha cortado el diálogo entre las partes desde el jueves 8 a la noche, cuando se realizó la última reunión negociadora.
Tras cuatro jornadas de protesta, los ambulantes ocuparon casi normalmente las veredas de General Paz, a pesar de que esta actividad está prohibida por ordenanza. Desde el martes, el intendente Viti Fayad dispuso hacer cumplir la norma y para eso montó un gran operativo con el apoyo de municipales y de la policía de la provincia.
Pero ayer, cerca de las 12.30, el grueso de los uniformados del ministerio dejó de custodiar la zona, debido a que la fiscal de turno, Anabel Orozco, realizó una inspección ocular en General Paz, entre Patricias y España, y comprobó que los comerciantes callejeros no estaban interrumpiendo el tránsito y que eran los inspectores comunales y policías los que en forma preventiva habían cortado la circulación.
Leer todo el artículo - CerrarRetirada la policía, la actividad callejera fue normal, pero los más de 300 vendedores están a la expectativa porque saben que ahora intervendrán los inspectores municipales, quienes se encargarán de sacarlos por la fuerza y decomisarles la mercadería que exponen en mesitas o paños sobre las veredas de General Paz, Patricias Mendocinas, España, Las Heras, 9 de Julio y Godoy Cruz, principalmente.
De nada valieron las tres jornadas de negociación entre las partes. El martes mismo, Fayad les propuso armar una feria persa en un local semiabandonado de calle 9 de Julio, entre Godoy Cruz y Barcala. Los vendedores se opusieron y aquí se dividieron las posiciones. Por un lado están los que aceptan irse a una feria, pero piden continuar trabajando en las calles hasta tanto puedan acondicionar el sitio, que requiere reparaciones que demandarían unos tres meses. Otro sector considera que sea el municipio el encargado de dejar lista la feria y que allí se trasladen los vendedores más antiguos. Un tercer grupo se niega a ocupar un local porque asegura que trabajar en la calle es un estilo de vida. Como contrapartida ofrecen que el municipio ordene la actividad y disponga de puestos cada 100 metros en distintas calles céntricas y que los vendedores paguen un canon.
La Municipalidad ofreció, además de la feria de 9 de Julio, la posibilidad de que algunos vendedores dejen las veredas y sean contratados por el municipio para limpiar las calles de la ciudad. Otra de las ofertas que realizaron en las últimas negociaciones fue hacerse cargo de los tres primeros meses del alquiler de la futura feria, pero ninguna propuesta fue aceptada por las partes en conflicto. En el centro quedaron los mediadores, liderados por el subsecretario de Justicia y Derechos Humanos, Diego Lavado. El funcionario trató de hacer entender a los ambulantes que la prohibición está respaldada por una ordenanza y debían dejar la actividad, pero expresó públicamente que se opone a la aplicación de la violencia para hacerla cumplir. Lavado fue duramente criticado tanto por los vendedores como por Fayad.
El martes 6, el jefe comunal dijo que no hay marcha atrás en la decisión que apunta a recuperar el espacio público en un sector que es considerado zona roja por la policía, debido a los reiterados robos y arrebatos a personas que por allí transitan.
¿Usted cree que soy ladrona? Fui a la escuela secundaria y de grande tuve que salir a trabajar pero como no conseguí salí a la calle a vender medias y otra mercadería. Así mantengo la casa desde hace 25 años, señaló una mujer. Aunque reconoció que hay gente que se esconde entre los ambulantes para robar, estos son dos o tres. El resto es gente que vive de la venta diaria. Ya estuvimos en dos persas. Les pusimos los pisos, lo dejamos muy lindos, pero el alquiler cada vez costaba más y tuvimos que volver a la calle. Hoy son pocos los ambulantes en la feria, casi todos son grandes comerciantes.
Redacción La Quinta Pata y Francisco Guerrero, Los Andes 10 – 05 – 08
Viti Fayad, caliente con el gobierno provincial
Me he manejado dentro del marco legal de una ordenanza municipal y así nos ha ido. Han triunfado aquellos que están en contra de la ley y usan el patoterismo, la violencia y la sin razón. Es decir aquellos que someten al vecindario y esto es lamentable desde el punto de vista institucional.
Así sintetizó el intendente Fayad su frustración ante la imposibilidad de desalojar a los vendedores ambulantes de la zona roja (según la definición policial), durante una conferencia de prensa.
Calificó la mediación del subsecretario de Justicia, Diego Lavado, como una media incorrecta, toda vez que un día antes ya habían descalificado el proceder de nuestro Gobierno y habían hecho público que están abiertamente a favor de quienes transgreden las normas [sic]. El jefe comunal reseñó los acontecimientos de los últimos días y destacó la colaboración de la Policía de Mendoza, por intermedio del ministerio de Seguridad. Sin embargo una fiscal (a quien no nombró) consideró que no estaban dadas las condiciones para el uso de la fuerza pública en el desalojo de las veredas. Esa decisión, que como hombre de derecho acato, dejó trunca nuestra intención de impedir el asentamiento en esa zona, agregó Fayad, reconociendo que el grupo de inspectores no está en condiciones de actuar solo. Remarcó que hubo móviles apedreados y siete uniformados municipales lesionados.
Y agregó: No podía poner en riesgo los bienes de la comuna ni arriesgar la integridad física del personal, reconociendo que por el momento no hay nada más que hacer en el lugar.
Al finalizar, fue más allá de los límites capitalinos, cuando señaló: Esto, lamentablemente, marca un precedente institucional sumamente complicado. Ante un acto de la autoridad municipal que requiere el auxilio de la fuerza pública, como lo autoriza la ley, ahora quedamos a expensas de quienes ejercen, a través de la violencia, el ejercicio ilegal de una actividad y la desconsideración de los vecinos.
Redacción La Quinta Pata y Eduardo Ayassa, Los Andes, 10–05–08


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