domingo, 27 de febrero de 2011

Diario de la insurrección libia

Hugo De Marinis

Martes 22
La insurrección en Libia se da contra un personaje a quien el consenso mediático acusa de crímenes indecibles, un megalómano desgastado, letal y absurdo en la mirada del testigo in situ (y periodista) Robert Fisk . Las imágenes que provienen del más rico de los países africanos corroboran la gravedad de la situación por la violencia flagrante y la pérdida de vidas que siempre las pone la sociedad civil.

No hace falta esforzarse mucho para ver intereses arteros que se empeñan en sacar provecho del lógico desbarajuste que resulta de las revueltas populares. Los adalides de la democracia parlamentaria, soberana absoluta en el mundo civilizado (Tony Blair, Hillary Clinton, David Cameron, entre otros) se rasgan las vestiduras para, hoy, denostar a Muammar Khadafi, cuando antes se hacían los otarios merced a las bondades coimeras del petróleo.

Asimismo alguna prensa insospechable de sesgos reaccionarios, como Página 12, cae a veces en razonamientos pobres o perezosos, diría Alain Badiou (1). En la nota del corresponsal con sede en París Eduardo Febbro (22 – 02 – 11) se indica que hay acusaciones contra el líder libio de apoyar el terrorismo en todas sus formas posibles y se incluye entre ellas los nombres de la ETA, del IRA y de “los extremistas palestinos de Abu Nidal” sin ningún punto aclaratorio y contextualizador en cuanto a la historia de estas organizaciones ni a los terrorismos que les dieron origen y razón de ser. Se los enumera a la par de criminales fascistas, por lo general mezclados con mafias, con parapoliciales y paramilitares descontentos con los permisivos estados de derecho en los que viven. Así se naturaliza con descuido sino una mentira, al menos un prejuicio inaceptable.

La cadena Al Jazeera en inglés traduce en simultáneo el primer discurso explosivo de Khadafi luego del levantamiento ciudadano. El líder libio aparece como un hombre sin rumbo, furioso, y según el intérprete, amenaza a sus adversarios con la pena de muerte y culpa por los disturbios a jóvenes – a quienes llama drogadictos – y a agentes extranjeros – a quienes llama ratas. Habla de imperialismo y colonizadores. Dice oponerse a ellos. Si alguien lo toma en serio se nota que el líder le hace muy flaco favor a la causa anticolonial / antiimperialista. Por sus delirios, sí le hace uno muy grande al intervencionismo occidental.

Aunque Fidel Castro no compra la mayor parte de cómo pintan a Khadafi los principales medios masivos de comunicación del mundo – hicieron correr el rumor de su huida a Venezuela – advierte acerca de las maniobras imperialistas en su reflexión del martes: Lo que para mí es absolutamente evidente es que al gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días . Puede que las predicciones del comandante pequen de apresuradas, pero Libia tiene demasiado petróleo como para que el mundo occidental opulento no se inmiscuya si la rebelión se desmadra en su contra.

Miércoles 23
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Los opositores libios en el exilio claman por la intervención. Los pocos entrevistados del interior de Libia, también. La mayoría de la prensa progresista alrededor del mundo se hace eco de tales reclamos. El novelista Hisham Matar, por ejemplo, en conversación con Amy Goodman para Democracy Now esta mañana, indica que la comunidad internacional será responsable no solo por no hacer nada ante la masacre que ocurre en Libia por parte de un dictador al que nadie eligió, sino también por haber obtenido pingües beneficios en negocios con ese régimen: en otras palabras por haberlo sostenido por lo menos durante los últimos ocho años.

Al Jazeera reporta que los insurreccionados son fuerzas prodemocráticas sin ofrecer datos específicos; también los sindica como prodemocráticos un mensaje masivo enviado por e-mail de parte de Avaaz, una ONG, que entre sus causas defiende la del Dalai Lama. Tanto la cadena comunicacional qatarí como la mencionada ONG, a quien piden intervención es al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, no a la OTAN, aunque es evidente que las dilaciones del primero no son tales en la segunda. Tampoco es igual la disposición a meterse donde sea y como sea de la segunda si se trata de defender los intereses de sus 26 democráticos miembros.

Al Jazeera también difunde hoy el rumor de que antes de irse o de que lo maten, los leales a Khadafi quemarían todos los pozos de petróleo del país, con el descalabro económico que eso causaría al mundo entero y en especial a Europa. ¿Llamado a la intervención de la ONU? ¿De la OTAN?: resulta notoria la antipatía de Al Jazeera en relación al régimen libio por haber sido expulsada del territorio, junto a otras. Así y todo la agencia pan-árabe marca la diferencia con otros proveedores de noticias cuando muestra a Mahmoud Ahmadinejad condenando sin reservas la represión de su par libio sobre su propio pueblo. No he sabido de ningún otro medio de comunicación occidental importante que reprodujera esta noticia.

Interesante contrapunto presentan las agencias latinoamericanas TeleSUR y Prensa Latina. A los dichos de Fidel agregan cierta ecuanimidad en cuanto a la calificación de las partes en disputa. Insisten en que la solución al conflicto debe ser libia sin intervenciones foráneas. Junto a la agencia rusa RIA Novosti piden discreción a las naciones occidentales en cuanto a su entusiasmo por instigar disturbios y por intervenir.

Un extenso artículo aparecido en Rebelión de la escritora iraní radicada en España, Nazanín Amirian, quizá introduzca un elemento iluminador para comprender esta diferencia considerable de visiones. La escritora apunta que europeos y latinoamericanos de izquierda (2) saltan de inmediato al ruedo cuando estallan contradicciones trascendentes entre islamistas y estadounidenses, en favor de los primeros. Apunta que con tal que haya antiimperialismo, basta. La historia, sin embargo, enseña que con esa postura se termina apoyando a movimientos y regímenes teocráticos profundamente conservadores que una vez en el poder, terminan aniquilando a sus aliados izquierdistas y retrotraen a sus propios pueblos a épocas pre-modernas.

Es curioso que exista una culpabilización generalizada hacia el mundo occidental tanto de las cadenas noticiosas progresistas que piden intervención como de las que la repudian. Las primeras acusan que no hay intervención por los negociados que Occidente mantiene con el régimen de Khadafi; las segundas que no ven la hora de entrar a Libia para saquear su riqueza energética.

Jueves 23
Al Jazeera, la BBC, TeleSUR, y otros medios, informan que según Khadafi, es Al Qaeda quien está detrás de la rebelión. Las mismas fuentes señalan que su hijo Saif al Islam, en cambio, acusa a la prensa internacional de fogonear el descontento. Mientras, el líder libio y su nación continúan perdiendo adeptos y partes importantes de su integridad territorial.

Vale preguntarse de nuevo quiénes son los insurrectos. No hay muchos datos sobre ellos, salvo que están divididos por cuestiones tribales y que el estado nación impuesto al África por occidente nunca (a excepción de Khadafi) logró unificarlos. Un reportero de la señal televisiva de la BBC informa que cada una de las regiones tiene sus propias características e intereses y que eso va en contra de la caída del régimen. ¿Son los fundamentalistas musulmanes? ¿Es el pueblo harto de las vejaciones que propina el estado? ¿Es Al Qaeda? Seguro que como opina Fidel Castro en su columna de la fecha, el incremento de los precios de cereales que arrojó a la miseria a un gran número de los habitantes del Oriente Medio, la pésima distribución de la riqueza y la política de occidente sobre este convulsionado territorio, en especial después de la Segunda Guerra Mundial, son los principales responsables de los levantamientos. Otra certeza del comandante: en Libia ya hay una guerra civil y la intervención se encuentra solo a un paso.

Hasta el momento no se aprecia una oposición unificada.

Viernes 25
La CNN en inglés no inunda con noticias sobre Libia como sus pares la BBC o Al Jazeera. Una locutora de generosa sonrisa explica a eso de las 11:00 de la mañana que fuerzas progubernamentales atacan a manifestantes en Trípoli, que varias naciones proceden a enviar aviones y barcos para evacuar a sus ciudadanos y que Suiza congela las cuentas de Khadaffi. De acuerdo a la agencia iraní de noticias – Irna – Gran Bretaña se apresta a hacer lo mismo. La CNN también pasa un video de Saif al Islam – vestido de modo muy occidental – en el que se refiere a planes A, B y C. Los tres son iguales y consisten “en vivir y morir en Libia”.

Prensa Latina informa de los cabildeos del Consejo de Seguridad de la ONU, reunidos otra vez para buscar solución a la crisis. Rusia se opone a la intervención, posición que diverge con los llamados a la acción – con sanciones más severas a Libia – de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania.

TeleSUR cuenta con un corresponsal en Trípoli, Jordán Rodríguez, que comunica que en esa capital reina la calma. Al Jazeera confirma lo mismo pero con otro vocabulario: para la cadena qatarí, Trípoli se ha convertido en una ciudad fantasma. Parece que la calma reportada por el corresponsal Rodríguez o el carácter fantasmático de la capital se debe a que sus habitantes no se animan a salir a las calles. También hay un impedimento por parte de las autoridades libias a la prensa internacional de informar o grabar imágenes. Solo los medios estatales tienen la potestad de hacerlo, lo cual confirma que toda noticia proveniente de esta ciudad no puede ser confirmada por fuentes independientes.
En una nueva alocución a numerosos partidarios que lo vitorean, Khadafi los insta a disfrutar y a bailar y además advierte que si nadie vuelve al trabajo se cortará la cadena del servicio de petróleo, no habrá suministro y reinará el hambre en el país.

Sábado 26
De acuerdo a la BBC Estados Unidos sanciona a Libia de manera unilateral. Asimismo la cadena londinense informa que el líder libio va a abrir los arsenales para que quienes lo apoyan se defiendan de la agresión insurgente, y que Saif Al Islam insiste en que Trípoli y gran parte de Libia se hallan en calma.
En Asia Times, Pepe Escobar argumenta que diferente a las rebeliones de Túnez y Egipto, en Libia la insurgencia es tribal y por lo tanto se torna casi imposible coordinar acciones y menos aún augurar un fin superador a la situación de convulsión interna que existe en ese país en la actualidad.

Domingo 27
La noticia más importante de este domingo es que finalmente el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad sanciones al régimen de Khadafi. Prensa Latina comunica que estas sanciones podrán comprender la interrupción total o parcial de las relaciones económicas y de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas, y otros medios de comunicación, así como la ruptura de relaciones diplomáticas. . Barack Hussein Obama se envalentona y los chinos le bajan el pulgar al sitiado régimen. Un comité del Consejo se encargará de supervisar las sanciones. Obvio que estas medidas aíslan aún más al gobierno libio y pretenden precipitar su caída, aunque nadie conoce cuál será la cara que emergerá de esta insurrección.

Mohamed Tahar Bensaada en un artículo que traduce hoy Rebelión, proclama cuatro escenarios posibles: 1) Que Khadafi derrote a la oposición (este escenario según el autor es el menos probable); 2) Que los insurrectos sigan el ejemplo de Túnez y Egipto y se encaminen hacia algún proceso democrático; 3) Que intervenga la OTAN con el visto bueno de la ONU e imponga un sistema pro-occidental y 4) Que Libia se transforme en una nueva Somalía (“somalización”), es decir, que ocurra una secesión tribal de los restos de esa nación.

Veamos qué se nos trae el domingo que viene: ¿Un futuro más promisorio para esta zona del mundo o la comprobación de una nueva versión de la ficción tomando el lugar de la realidad como en aquella película tan inteligente de 1997 llamada Wagg the Dog? (3)


(1) Badiou, Alain. The Communist Hypothesis, Verso: EE UU, 2010

(2) Poner en la misma bolsa a marxistas latinoamericanos y europeos revela un desliz exagerado por parte de la autora que, supongo, a muchos de los primeros no les haría demasiada gracia y no sé si bastante a los segundos. En todo caso, tal afirmación resulta un contraste con lo bien informado que está el artículo citado. Asimismo sería de interés comparar la nota de Amirian con la de Emilio Marín que publicamos la semana anterior sobre lo que sucede en el Irán actual.

(3) La película fue dirigida por Barry Levinson, y actúan Robert De Niro y Dustin Hoffman



La Quinta Pata, 27 – 02 – 11

La Quinta Pata

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