lunes, 21 de abril de 2008

La Pata Semanal: Dos victorias extraordinarias

En la última quincena, entre los humos de los alrededores del Río de la Plata, las oligárquicas amenazas de los agro-negocios, la liberación del horrible Luis Patti y, en nuestro medio, la casi desapercibida muerte de Juan Carlos Erazo, obrero del ajo brutalmente golpeado en Campo Grande el 29 de noviembre de 2007 (ver nota), cuyo deceso muestra claras indicaciones de haberse producido por la golpiza recibida, pareciera que poco hay para celebrar.

Pero no es tan así en nuestra provincia porque en ese periodo ocurrieron dos hechos sobresalientes. En primer lugar, la señal del canal 7 nacional, la televisión pública, volvió al aire en Mendoza gracias en gran parte a genuinos vecinos autoconvocados – no como los estridentes y súper mediáticos del “campo” en el conflicto por las retenciones a los agronegocios – que se mantuvieron en estado de alerta y movilización por más de diez sábados desde el 14 de enero en el kilómetro cero de nuestra ciudad, hasta cumplir el objetivo. En esas tenidas informaron y recolectaron firmas (30.000) para reparar el desaguisado judicial impulsado por el grupo Vila, el de “la voluntad infinita”. La Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza autorizó a Canal 7 a reanudar las transmisiones que se habían interrumpido como consecuencia de la medida cautelar dictada por la jueza Olga Arrabal, quien, según versiones es allegada al mencionado grupo.
Leer todo el artículo - CerrarEl otro acontecimiento significativo para el campo popular lo constituyó el alejamiento de la cartera de Seguridad de Juan Carlos Aguinaga. El ex ministro se llevó consigo a todo su equipo, incluyendo al subsecretario Carlos Rico, funcionario sobreviviente de la dictadura procesista . En su mayoría, los medios locales atribuyeron la renuncia a presiones de la Nación y, en general, al hostigamiento de figuras foráneas a la provincia como Osvaldo Bayer, Victoria Donda y Horacio Verbitsky, entre otros. No se equivocaron en esta apreciación. Pero sí en que omitieron la lucha infatigable de los organismos y otros grupos sociales y políticos en campañas de denuncias puntuales y movilizaciones fuertemente concurridas. Hablaron sorprendidos de más de cinco mil personas en la movilización del 25 de marzo, en ocasión de la tradicional marcha por 32° aniversario del golpe del 76, pero en la explanada de la Casa de Gobierno, uno de los oradores del acto gritó emocionado que eran en realidad siete mil almas las que se manifestaban también por la salida de Rico y Aguinaga.

Un boletín informativo de radio Nihuil, al mediodía del martes 15 de abril señaló con pesar que los organismos de derechos humanos “iban por más” al conocerse la noticia de la dimisión de Aguinaga y su equipo. Y los organismos lo confirmaron cuando expresaron en la conferencia de prensa del miércoles 16 de abril que “esto no termina aquí” ya que todavía quedan represores enquistados en el gobierno; todavía continúan las provocaciones solapadas y no tanto, entre las cuales, las más notables han sido los ataques al domicilio de la testigo que vio a Rico en el D2, Alicia Morales; el aparente robo al domicilio de la abogada de derechos humanos, Viviana Beigel, y las pintadas y sustracción de información a la Asociación Ecuménica de Cuyo donde funciona el MEDH.

La experiencia señala que no siempre las campañas de denuncias y las grandes movilizaciones logran lo que se proponen. Recordemos que en el plano internacional, no hace mucho, las movilizaciones en las grandes ciudades del mundo en contra de la guerra en Irak, pese a sus multitudinarias convocatorias, no lograron detener la sangría sobre ese país. Pero en estos casos concretos de Mendoza sí lo hicieron porque entre otros factores hubo comunidad de metas, continuidad sin interrupciones de la labor de denuncia y unidad, algo que no ocurre con frecuencia dentro de las fuerzas del campo popular. De esto último es imprescindible aprender. La situación no da para quedarse sentado a observar estas victorias. A partir de lo que se ha logrado es indispensable seguir construyendo porque hay mucho por hacer y aún quedan represores en funciones institucionales. Entre los que se conocen: Pedro Chacón, Vicente Chacón, Aníbal Gómez y Raúl Vega ().

Hugo De Marinis

La Quinta Pata

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